Agroecología en la RAGT: 3 palancas para una agricultura sostenible.
En la RAGT, la agroecología no es una moda, sino una estrategia concreta. Tres palancas estructuradoras guían nuestro compromiso con una agricultura más sostenible, eficiente y responsable.
Frente a los retos medioambientales, económicos y sociales, la RAGT está plenamente comprometida con la transición agroecológica. Con este fin, el grupo moviliza toda su experiencia para ofrecer a los agricultores palancas concretas.
1- La genética como alternativa a los insumos químicos.
Al desarrollar variedades más resistentes a las enfermedades, que aprovechan mejor los recursos naturales y se adaptan a las limitaciones agronómicas, la genética ofrece palancas concretas para reducir el uso de insumos químicos.
Variedades resistentes y duraderas
Con el programa Genecare, la RAGT abre nuevos caminos apilando varios genes de resistencia contra la misma bioplaga en una misma variedad. Este enfoque piramidal permite reforzar la eficacia de la resistencia, pero también aumentar su sostenibilidad en el tiempo al limitar el riesgo de evasión por parte de los patógenos. Al centrarse en una resistencia más duradera, los agricultores pueden reducir significativamente el uso de productos fitosanitarios, salvaguardando al mismo tiempo sus rendimientos.
Fertilización natural del suelo
Las leguminosas ocupan una posición estratégica en las rutas agroecológicas. Gracias a su capacidad para fijar el nitrógeno del aire, permiten la fertilización natural del suelo y reducen así la dependencia de los fertilizantes nitrogenados. La RAGT invierte mucho en la selección genética de estos cultivos, ya sean leguminosas como cultivos principales (guisantes, habas, soja) o como cultivos intercalados. Su integración en la rotación de cultivos contribuye a mejorar la fertilidad del suelo, limitar las emisiones de gases de efecto invernadero al sustituir a los fertilizantes nitrogenados y mejorar la sostenibilidad de los sistemas de producción.
Regulación natural de las bioplagas
La salud del suelo es un reto importante para el rendimiento agronómico. La RAGT está desarrollando plantas de servicio, como ciertas variedades de mostaza, capaces de regular de forma natural determinadas poblaciones de bioplagas transmitidas por el suelo, en particular los nematodos. Estas plantas, integradas en rotaciones de cultivos intercalados, permiten limitar el uso de nematicidas y favorecer el equilibrio biológico del suelo. Se trata de un enfoque preventivo basado en la regulación natural y plenamente acorde con los principios de la agroecología.
2- Apoyo y peritaje: un enfoque a nivel de las explotaciones.
En su distribución agrícola, la RAGT desarrolla un enfoque agroecológico sistémico que se concibe a nivel de parcela y de explotación. Se basa en tres pilares fundamentales de la agroecología:
- La reducción del laboreo para mantener la estructura del suelo, limitar la erosión y promover la vida microbiana.
- Diversificación de cultivos para aumentar la resistencia de los sistemas a los riesgos climáticos y sanitarios.
- Cubierta permanente del suelo para mejorar la fertilidad, limitar la pérdida de nutrientes y fomentar la biodiversidad.
El objetivo es reubicar los insumos químicos como último recurso y promover las biosoluciones, los bioestimulantes y los procesos regenerativos en las rutinas técnicas.
Apoyo técnico individualizado
El éxito de la transición agroecológica depende de la calidad del apoyo prestado. Especializados en la distribución agrícola y sensibles a las cuestiones medioambientales, los técnicos comerciales trabajan en estrecha colaboración con los agricultores para identificar las palancas adecuadas a cada contexto. Este enfoque personalizado permite construir itinerarios técnicos realistas y progresivos, compatibles con los objetivos económicos de las explotaciones. La escucha, el asesoramiento y la co-construcción están en el centro de esta relación.
Auditorías agroecológicas y valorización de la cadena de valor
La RAGT es miembro de la iniciativa PADV (Pour une Agriculture du Vivant), cuyo objetivo es armonizar y estructurar las cadenas de valor agroecológicas y financiar la transición. A través de auditorías a los agricultores basadas en el Índice de Regeneración (IR), la empresa evalúa el nivel de compromiso agroecológico de los clientes que aportan sus productos. Esta herramienta, concebida como un proceso de progresión, permite a todas las partes interesadas beneficiarse de un sistema de referencia común para iniciar la reconversión de las prácticas agrícolas, mejorarlas y valorizar la producción mediante el acceso a las cadenas premium.
Ensayos agronómicos
El Grupo RAGT realiza ensayos con variedades, soluciones orgánicas y fertilizantes para probar diferentes combinaciones e identificar las más eficientes. Este enfoque construye rutas técnicas eficientes y sostenibles. El objetivo es reducir los riesgos económicos a corto y medio plazo asegurando la transición de los modelos de producción para dar a nuestros agricultores una mayor resiliencia.
3- Valorización de la biomasa: una palanca para la agroecología
La agroecología no se limita a los métodos de cultivo: también incluye la gestión de los recursos energéticos y biológicos disponibles en la explotación. La RAGT desarrolla una pericia específica en la valorización de la biomasa agrícola apoyando a los agricultores en la transformación de sus recursos vegetales en energía renovable.
Este enfoque permite :
- Reducir la dependencia de las energías fósiles.
- Valorizar los subproductos agrícolas (residuos de cultivos, cultivos intermedios...).
- Contribuir a una economía circular local y sostenible.
Al integrar la biomasa en las estrategias agroecológicas, la RAGT refuerza la coherencia entre la producción de cultivos, la gestión del suelo y la autonomía energética. Se trata de una visión global de la explotación en la que cada recurso se optimiza en términos de sostenibilidad.